Que difícil dilema

Hace mucho que no escribía por aquí. El exceso de trabajo y el intento de olvidar lo malo del pasado y solo pensar en el futuro han provocado que dejara un poco olvidado el blog.
Hoy escribo porque necesito ordenar mis ideas. Sinceramente no se qué camino debo tomar. Si alguien me lee, acepto ideas y sugerencias. La historia es larga, así que os doy las gracias a tod@s los que la leáis entera. De verdad, muchas gracias.
Yo siempre he sido muy aficionado al mundo del motor, y siempre había asistido a muchos eventos como espectador, con mi cámara y mi mochila. Un buen día descubrí que un familiar (primo de mi madre) participaba en algunos eventos a nivel regional. Así que después de un encuentro familiar nos invitó a asistir con el y ayudarle, ya que el presupuesto no daba para muchas alegrías. A partir de ese día comencé a vivir las carreras desde el otro lado, pasé de ser espectador a ser actor de la película. Todo un sueño. Gracias a este nuevo papel, también conocí a muchas personas, algunas de las cuales las he llegado a considerar amigos y un personaje en concreto, un gran amigo.
La crisis nos ha afectado a todos, y al mundo de la competición especialmente, ya que las empresas están en un punto de recorte de gastos. Esto ha provocado que mi familiar haya tenido que dejar de correr de forma regular. Pese a eso, yo he podido seguir haciendo de actor gracias a que mi amigo tenía una pequeña escudería (era el mecánico de mi primo) y el ha seguido contando conmigo para formar parte de su equipo, siempre me ha hecho sentir parte de su equipo y nunca me he sentido desplazado lo más mínimo.
Ahora mi primo vuelve para correr una carrera de resistencia. Y, sinceramente, lo ha hecho de una forma muy fea. Ha provocado que le quitaran el cliente a mi amigo, para que ese coche lo llevara otro equipo. Eso ya no me ha gustado nada, pero puedo llegar a entender que el mercado es el que es y uno busca el precio más barato. De todos modos, este punto no está muy claro.
Ahora viene mi problema. Mi amigo estará en un equipo y yo en otro, hasta aquí más o menos normal, yo estaré con mi primo, ya que le dije que estaría con él (antes de que se liara todo provocando el cambio de equipo). El problema está en una pequeña carrera que se disputa el día antes. Se trata de un campeonato de coches ecológicos en el que gana el coche más regular. Mi amigo había disputado todas las pruebas hasta ahora con el coche de un taller que nos patrocinaba y yo le había ayudado en las pruebas, ya que no es una tarea fácil conseguir la máxima regularidad.
El problema llegó ayer, cuando a raíz de presiones de una marca de coches provocó que el taller decidiera cambiar de piloto (la intervención de mi primo en este follón fue para acabar de hundir a mi amigo). Total que ahora van a correr mi amigo por un lado y el coche con el que había corrido hasta ahora por otro, pilotado por el dueño de la escudería con la que estaré en la prueba de resistencia con mi primo.
Mi duda viene porque mi amigo cuenta conmigo para seguir ayudando desde el muro, y mi primo ha dicho que yo les ayudaré ya que este equipo no tiene ni idea de que va la carrera. Además, cosa que me fastidia mucho, nadie me ha preguntado con quien voy a ir, mi hermano(tema a parte) y mi primo han decidido con quien voy a ir. Para recolmo, ayer mi primo le dijo a mi hermano (solemos ir juntos a las carreras) que no fuéramos mucho con mi amigo, para que los otros no tomaran represalias y me pillaran manía.
Nunca nadie me ha dicho con quien tengo que ir o dejar de ir. Creo que ya soy mayorcito para escoger (29 añitos), y no me gusta nada que me impongan las cosas. Mi hermano me dice, que debería estar con mi primo, que él nos metió en este mundo y que puede que le dé algo de trabajo (mi hermano depende de la construcción). Llevo oyendo que lo va a colocar en un montón de sitios hace casi tres años, pero a la hora de la verdad solo son ilusiones que aparecen y desaparecen. Lo único que ha hecho por ahora, ha sido complicarme la vida y generarme gastos (que con la situación de mi hermano es muy duro). Tened en cuenta que tenía que coger dos días de fiesta del trabajo antes de cada carrera para preparar todo lo que tenía que comprar y preparar. Todo para que después no me pagaran ni la gasolina, que teniendo en cuenta que he llegado a hacer más de mil kilómetros para una sola carrera no estaría mal. Así también correría yo. Es más, si hubiera seguido este año, probablemente no hubiera seguido asistiendo a las carreras, se estaba desbordando todo.
En cambio, mi amigo, al que le tengo que agradecer que me ayudó en los momentos más duros de mi vida, y no como el otro que literalmente, se rió en mi cara. Este año hemos sido mucho más prácticos y he podido ir a las carreras y disfrutar de ellas desde dentro.
Si los pongo en una balanza, de mi amigo no puedo decir nada malo en contra mía, de mi primo, podría escribir una enciclopedia. En cambio, como me dice una parte de mi neurona pensante, el otro es mi primo, y familia solo tengo una y corta.
Sé que haga lo que haga voy a provocar que uno de los dos se distancie de mí. Lo peor es escoger quien. Mi corazón me dice que debo de ir con mi amigo, mi cabeza no me sabe que decir. Haga lo que haga, voy a quedar mal con alguien, no me ha gustado la actitud de mi primo hablando por mi y diciendo que voy a hacer cosas sin consultármelo. Pero de bien nacido es el ser agradecido, y a él le debo el haber entrado en este mundo de las carreras.
Que difícil dilema….

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Año nuevo, futuro nuevo

Dicen que con la lotería llega la navidad. Por lo tanto, supongo que oficialmente ya podemos decir que la navidad ha comenzado. Y con la navidad llegan las lucecitas por todas partes, los buenos deseos y el final de año. Es la época ideal para valorar el año que finaliza. Pensar en nuestros aciertos y nuestros errores, pensar en los buenos y en los malos momentos que ha habido, en definitiva, hacer un balance de lo que nos ha sucedido a lo largo de los últimos 12 meses.
Yo no dudaría en calificar el año en curso como el peor año de mi vida. Un año que comenzó con muchas ilusiones, ilusiones que en el ecuador del año se esfumaron como el humo de un cigarro en un día de viento. No contento con eso el destino todavía me tenía guardado un remate. Cuando creía que iba a salir del socavón, cuando veía la luz al final del túnel, cuando volvía a estar lleno de ilusiones y planes de futuro, la diosa fortuna me volvió a abandonar como se abandonan los zapatos viejos. Volverte a caer cuando te estás levantando hace que las heridas sean mayores y más difíciles de curar.
Como siempre he dicho, lo bueno de los momentos malos es que se aprende. Se aprende a superar los malos momentos y en quien se debe confiar. En este último año he aprendido más que si hubiera realizado cinco ingenierías, y lo dice alguien con una ingeniería a sus espaldas. Por suerte el año está a punto de finalizar, y estoy seguro que si la suerte me acompaña, aunque solo sea un poco, con todo lo que he aprendido a lo largo de estos doce meses el próximo año va a ser mucho mejor que el que estamos a punto de cerrar.
Solo me falta aprender una cosa. Quiero aprender a olvidarla. Quiero quitarme su imagen de mi cabeza. Quiero que mi estomago deje de dar vueltas al ver su fotografía. Quiero que su voz no retumbe en mi cabeza en los momentos de soledad. Quiero que al cerrar los ojos no me aparezca su imagen con su sonrisa única donde las haya. Quizás algún día lo consiga, pero mientras lo consigo ella será mi primer pensamiento por la mañana, mi última imagen por la noche, la fuerza que me mueve durante el día, en definitiva la locomotora de mi vida. Todo esto sin que ella lo sepa, porque nunca tuve el valor de decírselo. Mi gran error del año.
Amigos lectores, llegan unas fiestas muy especiales. Sed felices. Estad con vuestra familia y seres queridos. Pensad que el año que viene será mejor que este. Llevad cuidado con las uvas, no os atragantéis, sería una mala forma de comenzar el año. Reflexionad sobre el año que está a punto de acabar para mejorar el año próximo. Pero sobretodo, disfrutad del momento como si fuera el último, será la mejor manera de ser felices.
Feliz Navidad y próspero año nuevo

Si yo no estuviera aquí

Hay días en los que me viene una pregunta a la cabeza de forma muy repetitiva: Si yo no estuviera, ¿alguien me encontraría a faltar? Sinceramente, creo que nadie en este mundo es imprescindible, y mucho menos yo, por lo que dudo que nadie me encontrara a faltar. Mi siguiente reflexión es, si nadie me echaría de menos, ¿Qué hago yo en este mundo? ¿Para que seguir divagando por aquí si nadie recuerda de mi existencia? Por desgracia, demasiada gente se ha acordado de mi cuando tenían problemas, y por la misma puerta se han olvidado de mi cuando han levantado cabeza. Cuando este comportamiento lo ves en una persona, crees que es culpa de la persona, pero cuando lo ves en personas diferentes te das cuenta que es intrínseco a la raza humana.
Estoy seguro que cualquiera de vosotros os habéis encontrado en una situación similar. Alguien a quien ayudasteis en una época de vuestra vida, que cuando levantó cabeza se olvidó por completo de vosotros. Y lo peor de esto se produce cuando te das cuenta que ahora eres tu el que necesita un hombro sobre el que llorar, o una columna con la que hablar. ¿Y a quien os encontráis? Espero que la respuesta no sea nadie, pero es posible que lo sea y en mi caso lo es. Es muy triste admitirlo, pero es cierto. Por más personas a las que hayáis ayudado no os garantiza que nadie os ayude a salir del problema.
Ahora bien, con esto no quiero decir que no hay que ayudar a nadie, todo lo contrario. Solo alguien que ha recibido la ayuda para salir de un problema sabe lo que se agradece encontrar una mano amiga durante el camino. Si después estas personas no saben devolver la mano, el tiempo, ese juez que quita y da la razón, colocará a cada uno en su lugar. Y tened en cuenta que salir de un bache sin ayuda nos hace más fuertes de cara al futuro. Nos entrena para las situaciones realmente complicadas de la vida. Nos hará supervivientes de la naturaleza.
Y volviendo al principio del tema, si en algún momento creéis que nadie os va a encontrar a faltar, pensad que no estamos aquí solo para que nos recuerden o para que se aprovechen de nosotros. Estamos aquí para disfrutar de la vida. Y vida solo tenemos una, aunque haya culturas que piensen lo contrario, no podemos estar 100% seguros. Tenemos que disfrutar esta única vida al máximo, hay que disfrutar de cada minuto como si fuera el último. No importa quien este a vuestro lado o no. Eso son cosas secundarias. Si estáis bien acompañados mejor, pero uno solo puede ser feliz sin la necesidad de esa mano, en la que nunca podremos confiar al 100%

El dulce sabor de la derrota

Hay veces en la vida que se gana, pero por desgracia esto no sucede siempre y a veces se pierde. Personalmente nunca me ha gustado perder, siempre he luchado por la victoria al máximo hasta el último minuto, pero cuando el partido se acaba debemos aceptar el resultado. La derrota es un momento por el que todos tenemos que pasar en algún momento de la vida, un momento amargo que nos hará disfrutar mejor de los momentos dulces.
Atención, cuando hablo de victorias y derrotas no hablo de ganar ese partido de tenis contra un viejo amigo, o el partido de solteros contra casados de las fiestas del pueblo. Me refiero por derrota a no conseguir ese objetivo que te habías marcado, ese plan que te salió mal, o esa persona que prefirió no estar contigo. Son aquellas situaciones que te hunden, que te dejan con la moral por los suelos, que hacen que solo tengas ganas de llorar.
Personalmente, si tuviera que poner un resultado al año en curso, creo que sería lo más parecido a un 0-8 en futbol. Es decir, simplemente desastroso. Un año para olvidar en el que en demasiadas ocasiones he tenido ganas de llorar. Un año en el que en demasiadas ocasiones he cometido errores. En definitiva, un año en el que estuve a punto de tocar el cielo pero entré de pleno en el infierno.
Pero hay que aceptar las derrotas, y utilizar estas para saborear las victorias que están a punto de llegar. Hay que utilizar el sabor amargo de la derrota para luchar con más fuerza en el próximo partido. De este modo seguro que ganaremos muchos partidos, y los disfrutaremos de un modo extraordinario, ya que la victoria es mucho más feliz después de una derrota. Señores, acepten sus derrotas, aprendan de ellas y utilícenlas para luchar con todas sus fuerzas en el próximo partido. Antes o después ganarán partidos, y saboreen ese momento, pero nunca olviden que la derrota volverá a llegar, y gracias a ella podrán disfrutar más de su próxima alegría.

Mejor calidad que cantidad

A lo largo de mi vida he recibido ayuda para resolver los problemas importantes en muy pocas ocasiones. Quizás mi carácter reservado y mi manía de no traspasar a los demás mis problemas han ayudado a que pueda decir semejante frase con tal rotundidad. No me quejo de ello, de hecho, creo que el primer paso para salir de un bache lo debe dar uno solo, después en función de muchos factores se puede pedir una mano que te ayude a salir, o una grúa que te saque de una forma mucho más cómoda para ti.
Pese a eso, nunca he intentado dejar a nadie en la estacada. Siempre he dado la mano a quien la ha necesitado y, cuando ha sido necesario, he montado la grúa para sacar a alguien del agujero. Como ya he comentado, en la familia se ha vivido una tragedia que ha afectado muy directamente a una parte muy vulnerable y a la que por alguna extraña razón le tengo mucho afecto, los parecidos con alguien del pasado ayudan a ello. Cual ha sido la noticia, de que otro miembro de la familia ya le parecía bien dejar a estas personas solas, dejando que pasen el disgusto ellas solas, abandonándolas en el agujero.
Para mí esto es un claro ejemplo de lo que no se debe hacer. Es un claro ejemplo del tipo de persona que no quiero ser, o lo que es peor, es un claro ejemplo del tipo de persona que quiero a mi lado, ya que me deja claro que si algún día necesito una mano no va a ser la suya de la que voy a poder estirar.
Queridos lectores, intentad ayudar a todo el mundo siempre que sea posible, sin esperar recompensa alguna, ya que ella vendrá sola. Pero mi consejo de verdad, es que os alejéis de aquella gente a la que no les gusta ayudar a los demás, sobre todo si os impulsan a no hacerlo. Si con los otros no lo hacen, podéis tener por seguro que a vosotros tampoco os ayudaran. Seleccionar correctamente a la gente que os rodea os ayudará a ser más felices, ya que siempre que lo necesitéis tendréis esa mano que os ayudará a salir del agujero. En ocasiones no parecerá la mejor en el momento, pero os aseguro que a largo plazo os daréis cuenta de que habéis tomado la decisión acertada. Es mejor tener pocos amigos y buenos, que muchos pero en los que no podéis confiar, ya que eso no son amigos.
Ahora quiero dedicar unas líneas, a una pequeña persona que nos ha dejado muy rápido. Antes de que pudiéramos ver sus ojitos. Antes de que pudiéramos oír su voz. Antes de que pudiéramos tocar su piel. Sergi, va per tu, Mai t’oblidarem.

La montaña rusa

Hasta hace unos días sentía mi vida como sí estuviera dentro de una mina, hundida y sin salida. Alguna buena noticia durante el fin de semana hizo que por primera vez en muchas semanas me sintiera feliz, aunque solo fuera por unas horas. No sabía lo poco que me iba a durar esa felicidad.
Primero una terrible e irreparable pérdida familiar. Después la abertura de los ojos y la vuelta de recuerdos con tiempos mejores y la recepción de noticias nada esperanzadoras. Sí mezclamos esto con un poco de stress laboral y poca ayuda externa obtenemos como resultado la sensación de haber vuelto a la mina.
En estos últimos he tenido la sensación de montaña rusa. He pasado de volver a estar arriba A caer en picado. Y con la sensación de no poderme quitar Su imagen de mi cabeza y sin poder quitarme Su imagen de mis pensamientos. Además hay una serie de momentos que no puedo dejar de pensar en lo que hubiera podido suceder sí hubiera actuado de otra forma.
Es una batalla dura, pero la ganare. No se como ni cuando lo conseguire, pero estoy convencido de que algún día volveré a ese punto alto y nadie me bajara de ahí. No se sí será con ella o sin ella, dudo mucho que sea con otra, de lo que estoy convencido es de que mi cabeza superará este bache.
Lo que hoy os quiero hacer llegar es que nunca hay que desfallecer. La moral nunca puede decaer. Hay que confiar en uno mismo. Sí tú no confias en ti, ¿quién lo hará? Aunque el momento sea duro, todo se puede superar, por difícil que parezca en el momento.

¿Cómo hay que vivir la vida?

Este fin de semana he vivido lo que me ha parecido una situación inverosímil. Durante la sobremesa de una comida familiar un elemento de la familia (la cantidad de sangría ingerida junto con las pastillas para el dolor pueden afectar en el comportamiento de cualquier persona) le recriminó a otro miembro de edad mucho más avanzada, y en mi opinión con mala suerte en la vida, que no estaba disfrutando de la vida. Al oír esa recriminación y la respuesta tuve un flash a una conversación mantenida con cierto personaje de importancia en mi vida. Ya que tuvimos una charla parecida.
A ojos de muchas personas yo tampoco he disfrutado de mi vida. Mientras la gente de mi edad se emborrachaba el viernes por la noche yo estudiaba. Mientras hacían el vago durante el sábado, yo continuaba estudiando. Mientras miraban el futbol el domingo, yo preparaba las clases del día siguiente. Mientras jugaban al poker en el bar, yo no me perdía una clase. Quizás sea verdad, de los 18 a los 23 ellos disfrutaron mucho más de la vida. Pero yo hacia lo que quería, y en esa época era mucho más feliz con un buen programa por hacer que con una cerveza rodeado de gente diciendo cosas incoherentes.
Al finalizar comencé a trabajar en una multinacional de la informática. Allí me pasó algo parecido, un gran esfuerzo por mejorar en un departamento duro me llevó a batir varios records de precocidad. El tiempo pasa volando y cinco años después puedo decir que tengo ciertas responsabilidades. He subido muy rápido en el equipo, quizás también ayudado por las circunstancias. En consecuencia, también estoy tan quemado como las personas que llevan mucho más tiempo que yo, lo cual hace que en lugar de actuar como una persona de mi edad, actúe continuamente como alguien de mucha más edad.
Después de este rollo sobre mi vida, vuelvo al origen. Alguien muy especial me vino a decir que yo tampoco había disfrutado de la vida. Sinceramente, creo que se equivoca, en cada momento de mi vida he hecho lo que he creído más conveniente. Quizás era más divertido salir de fiesta el jueves y no ir a clase el viernes, no lo dudo. Quizás era mejor gastarme en alcohol todo lo que ganaba al trabajar 40 horas semanales, no lo dudo. Pero tengo muy claro que a día de hoy lo único que me funciona bien en mi vida es mi trabajo. Y hago lo que hago, y estoy donde estoy, gracias a lo que he hecho en mi pasado. Para muchas personas lo que he hecho no es la mejor manera de pasar la juventud. Pero el tiempo y el karma colocan a todo el mundo en su sitio. Espero que algún día todos mis esfuerzos se vean recompensados, y que entonces pueda comenzar a vivir la vida y recuperar todos estos esfuerzos que aún a día de hoy estoy haciendo.
Este espíritu es que os quiero hacer llegar. Haced lo que vosotros creáis conveniente. No lo que crean otras personas. Aceptad opiniones, pero debéis ser vosotros los que tengáis la última palabra. Cada persona tiene un modo diferente de ver y disfrutar la vida. Vividla a vuestra manera, no tenéis que dar explicaciones a nadie sobre lo que hacéis o dejáis de hacer. Será el mejor modo para que podáis ser felices, a vuestra manera, pero felices, que es lo que importa. Por este mundo solo pasaremos una vez, así que aprovechadlo al máximo y no os dejéis llevar por las corrientes generalistas, cada uno es cada uno, y tú eres una persona única en el mundo, por lo que nadie comparte todos tus gustos. Así que nadie tiene la potestad de decir si lo que estás haciendo es divertido o no. Se tu mismo, y serás feliz.