La confianza

La reflexión de hoy posiblemente sea de la que genere más discrepancias si alguien leyera este humilde blog. Al igual que el resto de entradas, esto solo es una opinión. Es una opinión basada sobre las experiencias y cada uno puede, y debe, tener una diferente.
Primero de todo definiremos confianza y la primera entrada del diccionario dice que es la “Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.”. Pues mi consejo será claro, en esta vida solo podéis confiar en una persona, en uno mismo. Mi recomendación es que no podéis confiar plenamente ni en nadie de la familia, ni con los amigos, ni en la pareja, ni tan siquiera en la columna del garaje.
Llegado el momento de necesidad cualquiera de ellos no dudará en traicionaros. O si no os traicionan, no tendrán ningún problema en dejaros abandonados cuando estéis en apuros o cuando encuentren a otra persona que les llene más que vosotros. Cualquier persona que os prometa amistad, o que os haga proposiciones o con la que creáis que podéis confiar en cualquier momento os puede abandonar, y en ese momento os sentiréis más solos que la una.
Por eso, queridos lectores, os recomiendo que solo confiéis en vosotros mismos. Si no confías en nadie, nadie te fallará. Y si nadie te falla, te ahorraras muchos disgustos, y discusiones que no te llevarán a ningún lugar. Soy consciente que es triste, muy triste, pensar así. Pero esta es a la conclusión a la que he llegado después de que en algún momento de la vida todos los que tengo a mí alrededor me han fallado. No les guardo rencor a ninguno de ellos, pero ahora ya sé que no debo confiar en nadie, y así estoy seguro que en el futuro nadie me volverá a fallar.

Anuncios

Estableciendo prioridades

En la facultad me enseñaron diferentes maneras que tienen los sistemas operativos de gestionar la prioridad de los diferentes programas que se ejecutan a la vez en un ordenador. De la misma forma, las personas debemos gestionar las prioridades de todas las cosas que ocurren a nuestro alrededor. Y es una tarea muy compleja si lo queremos hacer correctamente.
En mi caso, creo que el establecimiento de prioridades podría uno de los mayores errores que he cometido en mi vida. Durante mi época universitaria, mientras mis compañeros disfrutaban de fiestas memorables yo estaba estudiando. Cuando acabé la carrera, en lugar de aprovechar y tomarme algún tiempo sabático me puse a trabajar inmediatamente. Cuando me puse a trabajar, en lugar de trabajar 40 horas como un buen empleado hacía infinidad de horas y al llegar a casa buscaba información para entender ese oscuro mundo en el que me había tocado trabajar. Resumiendo, durante mi juventud la primera prioridad ha sido estudiar/trabajar, después la familia, y después mi diversión con mis amigos, justo al contrario que la mayor parte de la gente de mi edad.
Estas prioridades tienen repercusiones muy extrañas sobre mi vida actual. En el trabajo estoy donde nadie ha estado con mi edad, a cambio tengo el mismo desgaste que alguien que lleve 10 años más trabajando. Mi vida social es muy reducida, ya que por el camino he ido dejando muchos amigos de lado para dedicarme a mi primera prioridad. Mi familia cada día me entiende menos, me ven como un bicho raro que tiene unas aficiones completamente diferentes a las de ellos. En definitiva, me he quedado en medio de varios mundos y no encuentro cual es el lugar que debo ocupar en esta vida, y decir esto antes de los treinta es muy duro.
Hubo un tiempo en el que tuve un sueño. Un sueño de poder empezar una nueva vida. Había alguien que me prometía abrir puertas, alguien con quien me sentía a gusto, alguien que me tenía que enseñar el significado de la vida. Pero ese alguien tampoco me supo entender y decidió abrirse paso por la vida junto a otra persona. Ese alguien es la persona que sin querer me ha hecho más daño en esta vida. No le guardo ningún rencor y no creo que esta persona sepa exactamente su importancia en mi vida.
Aunque sea muy duro dejar escapar los trenes de las oportunidades, detrás de un tren siempre llega otro. Lo malo es que estos trenes no tienen un horario como la RENFE y no sabes cuándo volverá a pasar, y la espera hasta el próximo es muy dura. Os recomiendo que si alguna vez en la vida os encontráis en la estación esperando alguno de estos trenes que yo estoy esperando no dudéis en aprovechar el tiempo. No hagáis la espera del gato, en otras palabras, estar horas y horas mirando el cielo sin hacer nada. Aprovechad para divertiros en la medida que podáis, recuperad viejas amistades, haced esa llamada que hace años tenéis pendiente de hacer, o responded ese mail que tenéis pendiente desde hace semanas. Es posible que haciendo estas cosas el tren se adelante y os llegue antes de tiempo, y si llega a la misma hora por lo menos la espera habrá sido más amena.

La partida de ajedrez

Tengo que reconocer que me encanta jugar al ajedrez. Pero al mismo tiempo debo reconocer que soy malo, muy malo. Pese a que tengo un nivel muy bajo siempre que tengo un poco de tiempo me gusta jugar ya sea con el ordenador, el móvil, o mediante el espécimen electrónico que me permita jugar una partida a este juego sin necesidad de buscar un rival humano.
Curiosamente casi siempre pierdo, ya que a la que consigo ganar alguna partida, subo el nivel para que siga perdiendo. Y muchos os preguntareis ¿Si consigues ganar, porque subir el nivel? ¿No sería más divertido ganar siempre? Pues no. Cuando ganas acabas la partida con una cierta sensación de felicidad, es cierto. Pero cuando pierdes, aunque te duela en el orgullo, aprendes. Aprendes de tus errores que no te han permitido ganar la partida y de las cosas que ha hecho el rival para ganarla.
Esto mismo es extrapolable a la vida, y os animo que lo hagáis. A veces parece que tomar el camino más corto es lo mejor, y seguramente lo es a corto plazo. Eligiendo este camino estaréis satisfechos con vosotros mismos y estaréis seguros que no os habréis equivocado. Yo os animo a que siempre que sea posible busquéis alternativas, sin miedo al error. “errare humanum est”, y por desgracia solo se aprende de los errores. Además el buscar alternativas a problemas fáciles o solventar problemas provocados por errores nos darán unos puntos de experiencia que nos facilitarán la vida en el futuro, ya que la experiencia es un grado y cuando nos encontremos con problemas realmente difíciles podréis solventarlos de una manera mucho más sencilla de lo que lo hubierais hecho si hasta entonces os hubierais acostumbrado a hacer las cosas por el método más fácil.

Me cuesta tanto olvidarte

El estribillo de esa bonita canción repetía varias veces esta misma frase. Es curioso, pero hasta hace poco tiempo desconocía por completo cuanto de cierto podía ser esta afirmación. Hasta hace poco tiempo que creía que olvidar era tan fácil como cerrar una puerta, dejando los recuerdos al otro lado. Hasta hace poco tiempo creía que eras alguien a quien podría borrar fácilmente de mi cabeza.
La vida pasa, y te das cuenta que las montañas que te toca subir son las mismas que ya ha escalado otra gente anteriormente. Cada uno toma un camino diferente para llegar hasta la cima, pero al final te das cuenta que siempre hay alguien que se ha encontrado con los mismos problemas que tu. Dicen que mal de muchos, consuelo de tontos. Yo debo ser muy tonto, pero me tranquiliza saber que otras personas han pasado por el mismo bache y han podido salir de él.
Después de desaprovechar la segunda oportunidad que me ofreció la vida, creí que lo mejor sería olvidarte. Tan fácil como olvidar ese conductor que te adelanta donde no debe o tan fácil como olvidar la lista de la compra cuando vas al super. Por desgracia no es así, y sigues siendo mi primer pensamiento por la mañana, mi principal recuerdo durante el día, mi última imagen por la noche y la protagonista de mis sueños.
Y tal y como dice la canción: “y aunque fui yo quien decidió que ya no más y no me cansé se jurarte que no habrá segunda parte, me cuesta tanto olvidarte”. Olvidarte fue elección mía, soy consciente, pero nunca creí que me fuera a costar tanto. Lo peor de todo esto es que no se lo conseguiré dentro de una semana, dentro de un mes, o si nunca lo voy a conseguir. Tratar de olvidar a la persona que ha despertado en ti sentimientos que nunca antes habías sentido por nadie va a ser una tarea muy dura.
La parte buena de todo esto es ver que tu eres feliz. Y deseo que lo sigas siendo durante mucho tiempo. El cielo sabe que no hay nada que desee más en esta vida que verte feliz, aunque no sea de la forma que yo más hubiera deseado. En lo que a mí respecta, me puedo consolar pensando en que la vida es como la grafica de sinus(x), y que si ahora estoy en el punto más bajo, a partir de ahora solo voy a poder mejorar. De todos modos, dejaré de tomarme las pastillas del alzheimer una temporada, a ver si así puedo comenzar a olvidar.

Se aproxima la huelga general

Hace ya cinco años que comencé a trabajar (que rápido pasa el tiempo cuando te lo pasas bien), y la primera huelga me coge de vacaciones. Primero pensé “que suerte la mía” pero quizás sea mejor, de este modo evitaré remordimientos de conciencia en el momento de decir si hago huelga o me hago un esquirol, aunque sea trabajando desde casa para evitar posibles problemas.
En estos días de crisis los que tenemos la gran suerte de tener un trabajo nos agarramos a él como si fuera el único de los puestos para nosotros que hay en este país. Por otro lado están los temidos piquetes, que te dan a elegir, entre hacer huelga o no trabajar. Es posible que en empresas más o menos pequeñas situadas en lugares de no mucho transito se puedan librar de esta figura. En cambio yo trabajo con una empresa con más de 300.000 empleados a nivel mundial. Esto nos garantiza tener a un grupo de personajes, a los cuales no se les puede despedir, decidiendo por nosotros sobre nuestro derecho a la huelga. Todos estos piquetes tienen sus puestos de trabajo seguros, pero la mayor parte de los trabajadores que no tendrán derecho a decidir, ya sea presionados por los piquetes o por los jefes, no tendrán ningún derecho a decidir sobre la huelga.
El objetivo de este post no es postularme a favor ni en contra de hacer huelga. Personalmente creo que cada uno debe informarse, crearse una opinión propia y hacer lo crea conveniente. Mi objetivo es defender el derecho a la libertad tanto de hacer huelga, y no dejar de hacerla por miedo a perder ese preciado puesto de trabajo, como de no hacer, y verse obligado a hacer huelga debido a que unos piquetes informativos les han pedido que no trabajen.
En este país llevamos ya cerca de 35 años de democracia, y pese a que este largo periodo de tiempo nos debería haber enseñado muchas cosas, parece que muchos han olvidado que las personas deben ser libres, como el sol cuando amanece. Y cada vez más todos los bandos han olvidado que en el pasado ha habido demasiados tiempos de represión (y no solo la franquista) y debemos aprovechar y ser conscientes que la represión de ideas no lleva a ningún lugar. Estoy seguro que llegará el día en que la palabra libertad se podrá quitar del diccionario, porque ya estará tan asumida en el interior de todos los seres que no será necesario explicar que significa. Mientras llega este día haced lo que creais conveniente en las proximas huelgas, y espero que coincida con vuestra creencia sobre si debe hacer huelga o no.

Proezas al volante

Ken Block es de aquellos pocos americanos que hacen que admire al país de las barras y las estrellas. Este tipo esta pasando por el mundial de rallyes con más pena que gloria, personalmente esperaba mucho más de él. A pesar de ello, lo que no se le puede negar es la capacidad de hacer espectacular un simple ovalo situado en el corazón de europa. El siguiente video demuestra lo que es capaz de hacer este hombre con su ForFi y unas manos y un tacto al conducir simplemente geniales. Son siete minutos y medio de autenticas barbaridades al volante demostrando un control total sobre el vehiculo dejando los neumaticos literalmente destrozados, pero ¿eso que importa?

Os animo a verlo y a dejar estas proezas a los genios y a los ricos, siempre y cuando esten en un circuito cerrado

Reflexiones sobre el ir y venir de la vida

Hay veces en las que la vida te da sorpresas y situaciones que te obligan a dejar de lado el optimismo, al menos interiormente. La vida es como una obra de teatro y al público siempre le tienes que mostrar la mejor de tus sonrisas, aunque interiormente solo tengas ganas de llorar y desaparecer del mundo. La consecuencia de esto es que nadie sabe realmente tu estado de ánimo, puedes ayudar a todos los que tienes alrededor, pero ¿Quién ayuda al ayudador?

Cuando todos los que tienes alrededor te hacen daño, y doy por supuesto que involuntariamente, te das cuenta que en los momentos difíciles estás solo. En los buenos momentos el autobús es grande y va lleno como si fuera hora punta. En los momentos difíciles, el autobús se vacía, y puedes ir tranquilamente en un ciclomotor.

Siempre he creído que no se debe caer en el “isismo”, es decir, caer en el “y si le hubiera dicho”, “y si lo hubiera hecho” o “y si lo hubiera intentado”. Por ello no quiero darle vueltas al pasado y solo quiero mirar al futuro, aunque una ojeada al pasado puede evitarnos repetir los errores que ya hemos cometido en esta vida. Pero se hace muy duro recordar viejos, o no tan viejos, momentos que han tenido consecuencias terribles para el presente, y que además las decisiones tomadas no llevaron al objetivo deseado. Esto nos lleva a un presente oscuro, con una moral muy decaída, y a un futuro que no se parece en nada al esperado.

En el mundo del motor no se debe dar por perdida una carrera hasta la bandera de cuadros, y lo mismo sucede en la vida. Una situación que parece ser insalvable, puede cambiar en segundos. Nunca sabes que noticia puedes recibir en tu próxima llamada o la próxima vez que mires el correo. Lo bueno de estar con la moral por los suelos es que no puedes caer más abajo, así que si recibes una mala noticia no te va a dejar peor de lo que ya estás, por lo tanto, solo puedes recibir buenas noticias e ir hacia arriba.

Hay una frase que siempre me ha gustado: “Carpe diem quam minimum credula postero”, es decir “Aprovecha el día, no confíes en mañana”. Dicho de otra manera, vive cada día como si fuera el último. Vive intensamente cada instante, con optimismo y alegría. Los problemas vienen solos, no hace falta llamarlos. No caigas en el isismo, “y si me dice que no” o “y si no lo consigo” son claros ejemplos de frases a borrar de nuestra cabeza. Si va a ser que no, lo será ahora y dentro de tres años, así que haz lo que tengas que hacer ahora y evitaras tres años de dudas, y la oportunidad de perder el tren, por lo que no serán tres años sino una vida de dudas.

La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo, y por desgracia la experiencia va asociada a esta enfermedad. Por desgracia no te das cuenta de todo esto hasta que no lo sufres en tus propias carnes. Espero que la vida me dé una segunda oportunidad, o tercera, y me permita resolver todas las dudas que han quedado en mi cabeza. Por ahora, continuaré representando esta gran obra de teatro que es la vida, esperando que en el próximo acto el autor haya pensado en dar un giro al papel de este actor secundario que les escribe.