Reflexiones sobre el ir y venir de la vida

Hay veces en las que la vida te da sorpresas y situaciones que te obligan a dejar de lado el optimismo, al menos interiormente. La vida es como una obra de teatro y al público siempre le tienes que mostrar la mejor de tus sonrisas, aunque interiormente solo tengas ganas de llorar y desaparecer del mundo. La consecuencia de esto es que nadie sabe realmente tu estado de ánimo, puedes ayudar a todos los que tienes alrededor, pero ¿Quién ayuda al ayudador?

Cuando todos los que tienes alrededor te hacen daño, y doy por supuesto que involuntariamente, te das cuenta que en los momentos difíciles estás solo. En los buenos momentos el autobús es grande y va lleno como si fuera hora punta. En los momentos difíciles, el autobús se vacía, y puedes ir tranquilamente en un ciclomotor.

Siempre he creído que no se debe caer en el “isismo”, es decir, caer en el “y si le hubiera dicho”, “y si lo hubiera hecho” o “y si lo hubiera intentado”. Por ello no quiero darle vueltas al pasado y solo quiero mirar al futuro, aunque una ojeada al pasado puede evitarnos repetir los errores que ya hemos cometido en esta vida. Pero se hace muy duro recordar viejos, o no tan viejos, momentos que han tenido consecuencias terribles para el presente, y que además las decisiones tomadas no llevaron al objetivo deseado. Esto nos lleva a un presente oscuro, con una moral muy decaída, y a un futuro que no se parece en nada al esperado.

En el mundo del motor no se debe dar por perdida una carrera hasta la bandera de cuadros, y lo mismo sucede en la vida. Una situación que parece ser insalvable, puede cambiar en segundos. Nunca sabes que noticia puedes recibir en tu próxima llamada o la próxima vez que mires el correo. Lo bueno de estar con la moral por los suelos es que no puedes caer más abajo, así que si recibes una mala noticia no te va a dejar peor de lo que ya estás, por lo tanto, solo puedes recibir buenas noticias e ir hacia arriba.

Hay una frase que siempre me ha gustado: “Carpe diem quam minimum credula postero”, es decir “Aprovecha el día, no confíes en mañana”. Dicho de otra manera, vive cada día como si fuera el último. Vive intensamente cada instante, con optimismo y alegría. Los problemas vienen solos, no hace falta llamarlos. No caigas en el isismo, “y si me dice que no” o “y si no lo consigo” son claros ejemplos de frases a borrar de nuestra cabeza. Si va a ser que no, lo será ahora y dentro de tres años, así que haz lo que tengas que hacer ahora y evitaras tres años de dudas, y la oportunidad de perder el tren, por lo que no serán tres años sino una vida de dudas.

La juventud es una enfermedad que se cura con el tiempo, y por desgracia la experiencia va asociada a esta enfermedad. Por desgracia no te das cuenta de todo esto hasta que no lo sufres en tus propias carnes. Espero que la vida me dé una segunda oportunidad, o tercera, y me permita resolver todas las dudas que han quedado en mi cabeza. Por ahora, continuaré representando esta gran obra de teatro que es la vida, esperando que en el próximo acto el autor haya pensado en dar un giro al papel de este actor secundario que les escribe.

Acerca de narref
Informatico, aficionado a la gasolina y la fotografía, y si pueden estar juntas mejor que mejor.

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