El Karma

Hay varias religiones que creen en una especie de energía llamada karma. Está energía va en función de la bondad de las acciones que has realizado en una vida para hacerte subir o bajar un escalón en la siguiente reencarnación. Derivado de esto se han realizado diversas teorías que prevén la suerte que tendrás en el futuro en función de tus acciones. En otras palabras, haz el bien y tendrás suerte en el futuro, si cometes actos maliciosos la mala suerte se apoderará de tu vida. Esta última teoría se ha hecho especialmente famosa a raíz de la serie norteamericana “my name is Earl”.
Esto a pesar de ser una teoría con muy poco fundamento, es algo en lo que siempre he creído. Incluso antes de conocer esta teoría del karma relacionaba hechos en los que mi actuación no era del todo correcta con momentos de mala suerte que he tenido en mi vida. Por ese motivo animo a todo lector a realizar las acciones siempre con la mejor fe posible, pensando en el bien de los demás y en el de uno mismo, ya que siempre todo puede encajar sin llegar al egoísmo ni al dedicarse exclusivamente a los demás. Evitad siempre las peleas, ya que estas no llevan a ningún lugar. Perdonad a los demás, ya que todos cometemos errores. Ayudad a cualquier persona siempre que os sea posible, todos necesitamos ayuda en un momento u otro. Compartid vuestros bienes, entre todos los disfrutareis más.
Normalmente finalizo mis posts aquí, en el consejo optimista, pero hoy no va a ser así. Ahora llega mi reflexión sobre mi vida. Como ya he dicho siempre he intentado cumplir lo expuesto anteriormente. Y hasta hace un tiempo no me podía quejar de la suerte que he tenido a lo largo de mi vida. Nunca me ha tocado la lotería, pero tampoco me ha pasado nada malo fuera de lo común. Pero todo cambió hace unos meses, la mala suerte que había conseguido esquivar ha llegado, pisando fuerte. Pese a que mi forma de actuar sigue siendo exactamente la misma, hace meses que no recibo una buena noticia. Comienza a llegar el punto en el que me alegro el día en que no he tenido una mala noticia, por desgracia estos días los puedo contar con los dedos de una mano a lo largo de los últimos 4 meses. Hace muchos días que busco cual es mi error para intentar arreglarlo, pero no lo consigo. Según la teoría del karma debo ser malo, muy malo. Yo, puedo prometer y prometo, que nunca he actuado con maldad, que siempre he intentado lo mejor para mi familia y mis seres cercanos, y que si alguna vez he hecho lo contrario ha sido de una forma completamente involuntaria.
A pesar de esta mala racha, sigo creyendo en que toda buena acción será recompensada. Algún día saldré de este bache en el que me he metido, y del que todavía no veo la luz. Pero el viento cambia, y al igual que hace unos meses comenzó la peor época de mi vida, espero que esto haya servido para acumular puntos en mi haber y que dentro de poco comience la mejor época de mi vida. Todos los túneles tienen una entrada y una salida, aunque en ocasiones cueste de ver la luz del final, sabemos que el final está ahí y que antes o después llegaremos. No hay que desfallecer, por más cansados que estemos. Aunque mis energías ya tienen la luz de la reserva encendida, no pienso parar hasta salir del túnel y poder volver a disfrutar de este regalo que solo tenemos una vez, la vida.

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Sentimientos contradictorios

A lo largo de mi vida siempre he preferido tener pocos amigos pero buenos a tener muchos amigos sin que fueran personas en las que pudiera confiar. Del mismo modo he intentado no fallar nunca a este reducido grupo de gente a los que considero amigos. A decir verdad me han fallado en muy pocas ocasiones, aunque debido a la gran confianza que había depositado en ellos estas ocasiones han resultado muy dolorosas. Por el lado contrario, creo que he fallado muy poco a mis amigos, lo que sí que puedo asegurar es que si alguna vez les he fallado ha sido de una forma totalmente involuntaria.
Normalmente soy una persona que aunque no lo demuestre siento mucha empatía por las personas que me rodean. Me pongo contento con las buenas noticias de la gente que me rodea y me afectan las malas noticias que les llegan a cada uno de ellos. Por primera vez en toda mi vida siento sentimientos contradictorios al escuchar noticias de uno de ellos. Por un lado, me alegro de que me cuente que todo le va muy bien y me contagia de su felicidad. Ahora viene el lado malo, el que no me gusta, el que me invade por encima de la alegría. Cada vez que me cuenta lo feliz de su nueva vida mi estomago da un vuelco. Cada vez que me cuenta su nuevo avance mi pequeño corazoncito se comprime como una mano antes de dar un puñetazo. Al saber de ella, en lugar de alegrarme por su nueva situación, me entran unas ganas de llorar tremendas y me vienen a la cabeza cientos de recuerdos que me hacen pensar en lo que podía haber sido, pero nunca fue.
No me gusta tener estos sentimientos respecto a alguien a quien quiero tanto, pero no lo puedo evitar. Es algo superior a mí, y a esta racionalidad que ha marcado mi vida hasta ahora. De verdad que le deseo lo mejor para esta vida, pero no puedo dejar de pensar que preferiría que lo mejor le sucediera a mi lado. Sé que esto no va a ser así, al menos por ahora, y a este hecho me tengo que hacer la idea, aunque mi corazón se siga encogiendo como un puño y mi estomago centrifugue como una lavadora cada vez que tengo una noticia de ella. Solo me queda esperar a que estos sentimientos se suavicen en el futuro y pueda volver a mi ritmo de vida habitual, a ese ritmo de vida en el que no tenía unas ganas de llorar continuas ni me planteaba terribles opciones.

We’ll always have Paris

Una bonita frase de una gran película. Durante algún tiempo llegué a pensar que siempre nos quedará Madrid fuera una de las frases que marcara nuestra vida. Al final el destino quiso hizo que esa proposición tuya, junto con todos mis planes para ese viaje se fueran juntos de la mano al pozo de lo que pudo haber sido, pero nunca fue.
No pienso autoflagerlarme dándole vueltas pensando lo que podía haber sido y nunca fue, ni tampoco pensando en lo que debería haber hecho pero no hice. Pero no por ello dejare de entristecerme cuando pienso en que por primera vez en mi vida estaba dispuesto a hacer algo realmente bonito por alguien. Estaba preparando algo que recordaríamos los dos por el resto de nuestra vida, pasara lo que pasara después.
Pero el destino también juega, y esta vez me ha marcado un gol por toda la escuadra. Él ha preferido separar nuestros caminos. A ti te ha buscado una autopista, por la que deseo que viajes de la forma más feliz. A mí me ha dejado en el fondo de un barranco, del que sin ti no quiero salir. Estoy seguro que algún día encontrare un camino para salir de este barranco en el que me veo inmerso, pero no pienso viajar solo, y solo hay una compañía que valga la pena en esta vida, y viaja en una autopista a la que no tengo acceso.

De bien nacido es el ser agradecido

Si alguna cosa valoro de las personas que me encuentro por la vida es el ser agradecidas. Ante los pequeños del día a día no cuesta nada decir “gracias” o simplemente un gesto de gratitud. A lo largo del día hay cientos de momentos en los que tenemos la oportunidad de agradecer un pequeño favor que en la mayoría de ocasiones no se ve recompensado con ningún tipo de gratitud. Me vienen muchos momentos a la cabeza, como dejar un hueco en la caravana para que pase un coche, aguantar la puerta a alguien, frenar para que alguien cruce por un paso de cebra. Son pequeños gestos que en rara ocasión generan un gracias o un gesto de gratitud.
Mi trabajo cosiste básicamente en solucionar problemas a un grupo de usuarios bancarios. Como en todos lados hay gente más agradecida y menos agradecida. Pues aunque sea inconscientemente, ante dos peticiones de la misma prioridad, siempre atendemos antes la de aquella persona que sabemos que después nos retornará el correo para darnos las gracias. No creo que sea nada premeditado, pero sí que algo inconsciente que nos hace priorizar a ciertas personas más simpáticas y agradecidas respecto a las menos.
Por ese motivo, queridos lectores, os animo a que cada vez que tengáis oportunidad deis las gracias, y si puede ser con una sonrisa. Seguro que arrancareis una sonrisa de la otra persona y comenzaremos una cadena sin fin. Una cadena que hará que todo el mundo sonría, sea más feliz, y al final conseguiremos que haya menos discusiones innecesarias. Esto es como el efecto mariposa, aquel que dice que el aleteo de una mariposa en el pacifico produce una rara enfermedad en Los Angeles. A esto lo podríamos llamar el efecto sonrisa, una sonrisa en un lugar cualquiera puede evitar una guerra entre países.

Lost in a bad world

A veces pienso en todo lo que te has perdido al elegir otro camino. Ese viaje que nunca realizamos. Ese curso que nunca hicimos. Esos lugares a los que nunca visitamos. Esa casa que nunca pintamos. Esas cosas que tenías por aprender. En ocasiones pienso en tantas cosas que te has perdido al elegir el otro camino.
Dos segundos después me despierto y veo que soy yo el que más ha perdido. El que no tendrá tu compañía en el viaje. El que no hará el curso con tu inteligencia. El que no visitará cientos de lugares maravillosos con tus ojos. El que no se divertirá jugando contigo y con la pintura. El que no aprenderá esos pequeños placeres de la vida. O lo que es peor, el que no disfrutará de tu maravillosa sonrisa.
No podemos valorar que hay en otros caminos si nunca los hemos pisado. No hay mejor paisaje que el que han visto nuestros ojos en directo, cualquier otra imagen es fruto de nuestra imaginación. No nos podemos hundir pensando en lo que hubiera pasado si todo hubiera salido de un modo diferente al que ha salido. Nos tenemos que adaptar al ahora, tal y como es, sin cambios, sin pensamientos ilógicos, sin pensar en el pasado y solo pensando en el futuro. Por ese motivo, cuando nuestros planes fallan, tenemos que buscar inmediatamente un nuevo plan que se adapte a la nueva situación y nos permita seguir viviendo con ilusión y optimismo. Pensar en el pasado no es un error, pero para aprender de los errores y construir el nuevo futuro, sin perder más tiempo.
Con todo esto, os quiero desear un futuro lo mejor posible, y que vuestros planes más optimistas salgan bien desde el primer momento. Yo de momento continuaré replaneando, y con el convencimiento que algún día todo saldrá como yo espero.

Always Look on the Bright Side of Life

O dicho de otra manera, “mira siempre el lado luminoso de la vida”. Así era el estribillo de la canción del final de la vida de Brian. Para mí, una de las mejores películas que recuerdo. Las he visto de más espectaculares, de más profundas, con más efectos especiales o con un presupuesto mucho mayor, pero a mí gusto esta es muchísimo mejor. Sobre todo es recomendable para ver en momentos difíciles, ya que hay muchos momentos de los que podemos extraer una lectura optimista o simpática de los problemas que nos podemos encontrar en la vida.
Según el nivel que tengáis de inglés os recomiendo escuchar esta canción en muchos momentos de la vida. Si no llegáis a entenderla buscad alguna de las múltiples versiones que hay en nuestro idioma, aunque como el original no hay nada.
Os dejo con el video de la escena final de la pelicula, en el que cantan esta pegadiza canción y una traducción de la letra, pero sobre todo recordad la frase, “Always Look on the Bright Side of Life” o dicho en cristiano “mira siempre el lado brillante de la vida”

Hay cosas malas en la vida
Que pueden volverte loco
Otras te hacen jurar y maldecir
Cuando muerdas en hueso a la vida
No te quejes, sólo silba
Eso ayudará a que las cosas mejoren

Y… mira siempre el lado brillante de la vida…
… mira siempre el lado luminoso de la vida…

Si la vida parece una bonita mierda
Es que has olvidado algo
Reir, sonreir y bailar y cantar
Cuando estés deprimido
No seas tan tonto
Junta tus labios y silba – eso es.

Y… mira siempre el lado brillante de la vida…
… mira siempre el lado luminoso de la vida…
Porque la vida es bastante absurda Y la muerte, la palabra final Enfréntate al telón con una reverenciaOlvida eso de tu pecado – da a la audiencia una gran sonrisa Disfruta – a fin de cuentas es tu última oportunidad

Así que… mira siempre el lado brillante de la muerte
Antes de exhalar tu último aliento
La vida es un trozo de mierda
Cuando te paras a pensarlo
La vida es una risa y la muerte una broma, es cierto
Verás como todo es una farsa
Hazlos reir mientras te vas
Recuerda que la última risa será por ti

Y mira siempre el lado brillante de la vida…
Mira siempre el lado bueno de la vida…